Las Piedras del Abaco
1
¿Y qué fue de aquel hombre que se marchó a Nod
la tierra de nadie
que se marchó al oriente de Edén
con toda su culpa una tarde
que partió cuando el crepúsculo
extendía su azul sediento sobre rocas
y las últimas bestias salían
desafiantes y desnudas a matar?
Porque iban desnudos los primeros hombres
la tarde que vencieron el vértigo azul
en sus embarcaciones rústicas
y sólo azul y vértigo eran sus embarcaciones
ramas de la sangre paleolítica
con la que un hombre
hizo del destino de los hombres
una quijada de burro
5
Yo anduve despacio entre las cosas
cuando todo tenía nombre y adjetivo
cuando era imposible asumir la palabra
sin poner en juego sus objetos
Yo anduve muy despacio entre las cosas
impregnándoles mi hedor de asceta transitorio
y todo lo ajeno era mío
porque cada magnitud tenía su nombre
y yo era dueño de los nombres
de todas las cosas
La permanencia
Reflejo de su propia imagen es el cuerpo
ventana a lo inasible
presencia que es estorbo
atropelladas formas que el calor desata
ruinas
basurero sin fin donde echar las edades
Quizás un hado adverso en vilo lo sostiene
le otorga larga vida propiedades
pasión por las quimeras
por eso sobra todo cuando nada nos falta
y una espada hecha de fuego una espada
encendida cierra el paso y un gran árbol
veloz como la dicha es el deseo
Quizás permaneciendo es como se destruye
por eso sangra más la herida que no ha sido
y el hombre se desploma bajo el peso de su sueño
Derribado así sin advertirlo
arrastrándose entre seres que no le conciernen
-el labio de la esfinge las naves la escalera-
¿cómo alzar su mano para tocar lo puro?
¿Y qué cosa es la pureza -tú que lo sabes-?
¿Qué poderosa voz traza los límites
y una espada encendida pone frente al árbol?
Rapsodia para tontos
Los círculos concéntricos que produjo la inmersión de la escobilla
en el agua
renovaron su antigua obsesión por lo infinito
Un círculo engendraba a otro círculo en un trazo
cuya línea sinuosa continuaría expandiéndose
como las corrientes en las profundidades marinas
La escobilla a su vez intentaba
la siniestra forma del erizo
Cuando el hombre salió a escena hace un cuarto de millón de años
ya el mar estaba allí
y el hombre lo miró maravillado
Restregó con fuerza la mancha amarillenta del inodoro
aspiró el acre olor a trementina
pensó en los griegos cantó en voz baja
El círculo y el agua aterraron a los griegos
desde el día en que Narciso
vio su imagen sonreírle desde el temblor del agua
el agua devino entonces en prisión de la imagen que se contempla
a sí misma
falsa transparencia en la que aspira regresar al origen
intacta como en la suprema perfección del círculo
reconocerse al fin y destruirse
Volvió a ver el mar por vez primera al ver su fundamento
se arrojó hacia el cielo desde las altas olas del crepúsculo marino
y en la arena tibia abandonó la huella de su pie transfigurado
-hondo vuelo sí
hacia otros mares
hacia otros vientres dónde reposar sus cabellos en desorden
y dónde penetrar la misteriosa geometría de los mundos
el orden de los seres y los signos
Si Parménides estuvo en lo cierto
y la unidad participa de lo múltiple
si lo uno y lo múltiple son en fin lo mismo
entonces ciertamente uno es igual a dos
y mi risa es doble y mi locura doble
y mi alma en este instante está rozando lo infinito
Pero los círculos se desvanecieron y el agua quedó tranquila
en el fondo
Era tiempo de limpiar los urinarios
de vaciar sus vientres casi perfectos llenos de chicles y colillas
de abandonar el canto por un momento para encender un cigarro
y sostenido sólo por la cuerda de su respiración
seguir después cantando sin separar los labios
Porque la respiración tira del canto suavemente con firmeza
y el canto se desliza
traza arcos inaudibles
gira y retrocede en su desliz vertiginoso
carente de palabras y de engaños
Así solían cantar los griegos en sus largas horas de ocio
hasta que surgió el silogismo
la causa y el efecto la medida
¿No está ya el canto llamándonos hacia su ámbito oscuro desde entonces
y como nuestros sueños más caros cayendo
vertiginosamente en el ancho dominio de lo desconocido?
¿No está el ave en nosotros ya muriendo?
Uno y dos son lo mismo y es un hecho terrible
que nuestros banqueros no puedan comprenderlo
el mundo estaría tranquilo
llamaríamos a sus puertas sin temor argumentando
"diez es igual a diez mil
diez es todo lo que me queda
Aquí los tienes No te debo"
Pero nuestros banqueros no entienden de filosofías
su aritmética es infame
y en eso se asemejan a los urinarios
Detén extranjero tus pasos para que admires la obra
de nuestros banqueros y nuestros urinarios
Une tu voz al coro de alabanzas a todo lo que ríe
porque ha caído
y desconoce el tormento de las profundidades
Y está lleno de razones
Y de colillas
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